Nuestra historia

Herencia de la Sierra nace del reencuentro de dos amigos de la infancia, unidos por un
sueño común: proteger y poner en valor el legado de una familia que ha vivido
del olivar generación tras generación.

José Ruano, socio y cofudador, vive en un pequeño pueblo llamado Villanueva de Algaidas, en la provincia de Málaga. Allí, su familia ha cultivado olivos durante siglos. Hoy, junto a su madre María Luisa, José continúa cuidando esa herencia con el mismo respeto y dedicación que tuvieron los abuelos de sus abuelos, honrando cada árbol como parte de su historia.

En Herencia de la Sierra trabajamos olivares de montaña heredados de nuestros antepasados, situados entre Antequera y la Subbética, una tierra donde nacen
algunos de los aceites más galardonados del mundo.

La orografía del lugar nos obliga a mantener la recogida tradicional. Nuestros olivos centenarios solo permiten ir rama por rama, recogiendo con cuidado cada fruto, uno a uno, como se ha hecho siempre.

Recogemos las aceitunas en el instante justo de maduración, un momento de maduración conocido como el envero, cuando el fruto pasa del verde a un color morado. Este cambio ocurre casi de unos días para otros, y elegir el momento exacto es esencial para obtener el mejor aceite.

Aquí comienza nuestra historia. El legado de toda una vida.